Algunas de ellas son las siguientes:
- Sistemas operativos: la mayoría de dispositivos que se conectan a Internet utilizan un sistema operativo que, para funcionar, requiere información confidencial del usuario. Los atacantes podrían aprovechar alguna vulnerabilidad de este software para obtener todos estos datos.
- Contraseñas: para evitar que otros usuarios se apoderen de esta información secreta, es importante utilizar autentificaciones biométricas o generar contraseñas fuertes con distintos tipos de caracteres y con una longitud mínima de ocho caracteres.
- Registro de visitas web: cada vez que se accede a una página web, el navegador proporciona datos que pueden ser utilizados fraudulentamente para obtener información de los usuarios y lanzar ciberataques.
- Sesiones del navegador: algunos navegadores permiten gestionar el historial o los marcadores desde cualquier lugar. En algunos casos, la sesión permanece abierta aunque el usuario cierre la aplicación.
- Cookies: algunos sitios web utilizan cookies para obtener información sobre los hábitos de naavegación del usuario. Esta información se suele utilizar con fines publicitarios pero las cookies también pueden ser manipuladas con fines fraudulentos.
- Formularios: en muchos casos, los servicios online requieren que el usuario se registre a través de un formulario. En caso de contener campos de información confidencial, es necesario verificar la legitimidad del sitio.
- Redes sociales: las publicaciones en redes sociales constituyen un método fácil con el que acceder a todo tipo de información.
- Google: la principal fuente de ingresos de Google está relacionada con la publicidadad adaptada a los gustos y a las necesidades del usuario. Una medida de protección consiste en configurar las opciones de privacidad de los servicios de Google.
No hay comentarios:
Publicar un comentario